
Este 15 de agosto del año 2021 se produjo la caída de la ciudad de Kabul, capital de la República Islámica de Afganistán, en manos de la organización Talibán. Pero… ¿Quiénes y que es dicha organización?
La respuesta a esta pregunta no es sencilla. Un servidor se va a remontar a la India colonial y podría ir más atrás si quisiera, pero esta nota no tendría fin:
Comencemos con lo básico: El acostumbrado plural “talibanes” es técnicamente erróneo, puesto que la palabra Talibán ya de por si es un plural que significa “estudiantes religiosos” en idioma pastún, siendo a su vez una palabra adaptada del idioma árabe.
Pero: ¿Estudios religiosos de que tipo… más allá de Islámicos? Para responder eso tenemos que retroceder a la India bajo control Británico de mitad del siglo XIX, donde un grupo de supervivientes musulmanes al sangriento Motín Indio fundaron una universidad de jurisprudencia religiosa islámica en la provincia india de Deoband. Su fuerte fervor religioso estaba mesclado, lógicamente, con un fuerte sentimiento anticolonial.
Con el paso de los años esta universidad fundo sucursales por toda la India, pasando sus estudiantes a ser conocidos en conjunto como Deobandis, en referencia a la provincia donde había comenzado todo.
Con el paso del tiempo, en época postcolonial, su ideología mutaría a considerar nocivo toda intervención extranjera y no islámica. Esta escuela teológica se volvería importante en Pakistán (uno de los países en los que se dividió la India Británica) y de ahí se expandiría a sus países vecinos, como Afganistán.

Pero ¿Quiénes son los pastunes?: Los pastunes son una de las muchas etnias de organización tribal que habitan Afganistán y sus países colindantes desde hace incontables generaciones (se consideran a sí mismos, al igual que otras etnias vecinas, descendientes de los ejércitos de Alejandro Magno).
Por supuesto son seguidores del islam, generalmente en su variante mayoritaria sunní, practicando una de las versiones más extremas de esta religión. Teniendo a sus mujeres no solo cubiertas por completo por el burka, si no que también las mantienen encerradas la mayor parte del tiempo para que tengan el menor tipo de contacto con hombres ajenos a su familia directa (padres, hermanos, maridos e hijos). Ellas por lo general tienen prohibido acercarse a las ventanas de sus propias casas, y cuando esta última recibe visitas, se retiran a una habitación privada antes de que los invitados ingresen, mientras los hombres ejercen de anfitriones.

Los varones de este grupo étnico se rigen a su vez por un código de conducta de tradición oral llamado Pakhtunwali, el cual es anterior a la conversión de los pastunes a la fe del profeta Mahoma. Legislan cuestiones como, entre otras, el respeto por todas las creaciones de Dios, la hospitalidad o la venganza. En el caso de estas dos últimas, este pueblo tiene un comportamiento extremo. Un pastún puede llegar a hacer cualquier cosa por su invitado o invitados, como poner la propia vida y la de sus allegados en peligro con tal de protegerlos. Y también es capaz de reaccionar a un simple insulto verbal con un asesinato. Produciéndose en ocasiones violentas cadenas de venganza que involucran a familias o tribus enteras, durando décadas enteras o más y acumulando cientos de muertos.
La cuestión es que el 27 de abril de 1978 Afganistán es invadido por la Unión Soviética, comenzando una de las muchas guerras que sufrió la zona, sin ser ni la primera ni la última, la cual duraría hasta la retirada de las tropas comunistas catorce años después. Este conflicto es considerado, de manera más o menos general, como el inicio de la Guerra Civil Afgana.
La razón soviética para intervenir militarmente en el país de Oriente Medio es apoyar al gobierno de aquel momento contra las milicias muyahidines.
Por supuesto, al desarrollarse este conflicto en el marco global de la Guerra Fría, los muyahidines fueron apoyados con armamento y logística por los Estado Unidos de América, quienes buscaban refrenar la influencia soviética en la región.
Pero ¿Quiénes eran los muyahidines? Se trataba de diversos grupos de extremistas religiosos (con diversos grados de extremismo según la agrupación), muchas veces enfrentados entre sí, además de con el gobierno central, debido a sus diferencias ideológicas.

Estaban compuestos por miembros de todas las etnias que conforman Afganistán, pero de echo los pastunes representaban una minoría significativa dentro de los muyahidines, puesto que estas agrupaciones proliferaron principalmente en el norte del país, teniendo esta etnia más presencia en el sur y centro del mismo.

Uno de los pocos pastunes muyahidines fue un tal Mohammad Omar (1960 supuestamente-2013). Es muy poco lo que se sabe de la vida en general de esta persona y el Talibán lo ha cubierto con un halo de leyenda. Se tiene por claro que era de familia humilde y en la década del ochenta viajo a la vecina Pakistán para estudiar en barias madrazas (escuelas teológicas islámicas) para luego regresar a Afganistán y luchar como soldado raso contra los soviéticos en una de las muchas milicias muyahidines, donde perdería un ojo.
Fundaría al Talibán en algún momento posterior a la caída del gobierno central agfano en 1992 (año en el que también los soviéticos se retirarían del país) tras la cual Afganistán quedo dividida en grandes y pequeños territorios dirigidos por caudillos de diversas ideologías religiosas y políticas. El Talibán conseguiría asegurar bajo su control la provincia de Kandahar. En el 1996 Omar seria proclamado por sus seguidores “Emir (príncipe) de los Creyentes” considerándolo la máxima autoridad religiosa y política del país. Un año más tarde se proclamaría también el cambio de nombre de “República Islámica” a “Emirato Islámico de Afganistán”. Gobierno teocrático que duraría hasta 2001.
Este régimen sometería a las mujeres a las reglas pastunes ya explicadas con una severidad mayor, no permitiéndoles trabajar más allá de unas pocas médicas en la capital para atender otras mujeres enfermas (ya que los médicos varones no podían atenderlas) además tenían prohibido reírse en voz alta. Si ellas incumplían las leyes, las lapidaban. Además se obligaría a los hombres a llevar barba larga y sombrero so pena de mutilarles el rostro. Se prohibiría el cine de todo tipo, la música en su totalidad, no se podía tener nombres que no estuvieran relacionados con el islam y los no creyentes, ya fueran no musulmanes o miembros de la otra variante del mismo presente en el país, los chiíes, eran considerados subhumanos y asesinados. Prohibirían también la plantación de amapola, importante fuente de ingresos para muchos agricultores afganos.
Después de los atentados del 11 de septiembre, los Estados Unidos de América tomaron por asalto Afganistán al negarse el Talibán a dejar de apoyar a Al-Qaeda y a entregar a Osama Bin Laden.
La contienda resultante duro del 7 de octubre hasta aproximadamente el 17 de diciembre. Las fuerzas armadas de los Estados Unidos ocuparon el país por veinte años con el apoyo de sus aliados de la OTAN y otros países asociados.
Mucho ha llovido en este tiempo, demasiado como para resumirlo. Primero vamos a centrarnos en la historia del liderazgo Talibán:
Mohammad Omar moriría presumiblemente en julio de 2013, las versiones son contradictorias, pero muchos hablan de una disputa interna dentro del propio Talibán.
Fue sucedido por el número dos de aquel momento: El Emir Akhtar Mohamed Mansur (quien según la familia de Omar, sería el instigador de su asesinato) de él se sabe incluso menos que su predecesor, ni siquiera se tiene claro su fecha o lugar de nacimiento. Lo claro antes de su llegada al poder es que fue arrestado por el servicio secreto pakistaní y extraditado a Afganistán en 2007 acusado de tráfico de amapola. Después de eso formaría parte del Transporte y la Aviación civil Talibán. Finalmente los estadounidenses lo eliminarían mediante un ataque con drones en 2016, mientras se trasladaba en auto.

El tercer y actual “Emir de los Creyentes” es Hibatullah Akhundzada: Durante el mandato de Omar fue máximo responsable de la aplicación de la Sharia, la ley islámica. A diferencia de sus predecesores, que se considera que iban y venían de Afganistán a Pakistán, donde también se educaron, Akhundzada no parece haber pisado el país vecino hasta después de haber sido proclamado Emir. Lugar donde se encontraba hasta la victoria Talibán producida este año, momento en el que regreso a Afganistán para tomar el control
Ahora veamos la manera de actuar norteamericana:
Se ocuparon de entrenar y modernizar al ejército y a las fuerzas de seguridad del gobierno democrático afgano. Además de intentar modernizar el país a base de costear y construir infraestructura civil. Todo esto con la idea de tener un aliado occidentalizado fuerte en la región a futuro. Sin dejar de combatir en el proceso con el Talibán supuestamente derrotado y otras guerrillas islámicas. Hoy podemos decir, dadas las circunstancias, que todo esto parece haber sido un fracaso.
Se discutirá mucho el por qué en los próximos años, hoy por hoy mi percepción es la siguiente: La ocupación se hiso mal. Si bien la modernización y occidentalización llego a Kabul, a las capitales provinciales y probablemente también a las principales ciudades, no se puede decir lo mismo de las zonas rurales de Afganistán.
La estrategia consistía en enviar tropas a un pueblo y protegerlo mientras se le daba infraestructura, para luego dejarlos e ir por el siguiente. Pero ahí e la cuestión, el afgano rural no pidió la ayuda occidental, ni que se le intente cambiar su estilo de vida: cosas como la electricidad, el agua potable, la medicina moderna o las escuelas laicas y mixtas pueden no ser necesariamente apreciados o vistas por aquella gente como una mejora en su calidad de vida.
Si a eso le sumamos que muchas veces, después de que los estadounidenses abandonaran los pueblos, el Talibán enviaba sus propias tropas a “ejecutar a los traidores”, se puede ver el problema ahí.
Luego está la cuestión de que el gobierno democrático afgano resulto ser sumamente ineficiente y corrupto a lo largo de estos veinte años, lo cual repercutió en el Estado Mayor Militar y en última instancia en los soldados de bajo rango: Lo que trajo cuestiones como sueldos ínfimos o de plano inexistentes, falta de munición, pecina coordinación y una moral paupérrima. El resultado fue casi una huida en desbandada sin casi haber combatido.
Hoy por hoy todo está ocurriendo demasiado rápido. Los Estados Unidos han puesto este 31 de Agosto como fecha límite para dar por finalizada la evacuación y abandonar el aeropuerto de Kabul. Veremos cómo se suceden las cosas después de eso.