Nada en San Andrés volvió a ser igual desde el fusilamiento de Camila O´Gorman y del cura Ladislao Gutiérrez, una pareja que rompió todos los cánones de «buena costumbre» de aquellos años, a mediados de 1800.
Fue la historia de una niña de alta sociedad porteña con un sacerdote, un amor desgraciado de 1847, en plena época rosista. Los amantes furtivos huyeron juntos pero no pudieron esquivar la muerte. Su odisea, su fuga, prisión y muerte fueron contados en la película «Camila».
Justamente, en el antiguo convento de los Mercedarios, el entonces Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas, levantó en 1840 el célebre Campamento de los Santos Lugares (actual localidad de San Andrés) en cuya cárcel fueron fusilados los amantes clandestinos.
Tumba de Camila.
Ahora, ella es una presencia, un recuerdo y un espectro . Alguna vez, cuando las sacudidas políticas locales pusieron en aprietos a los intendentes locales, ya sea por suspensión o destitución a Intendentes, era común bromear diciendo que, «la culpa» (de una destitución, acusación o lo que fuera) era del alma en pena de Camila, que se desplazaba por las crujías de San Andrés, desestabilizando a los políticos. Una suerte de venganza por la desgracia de su vida condenada a morir por buscar la felicidad.
Hace unos años Ricardo Ivoskus tuvo la inspiración de analizar el hecho histórico y proponer instalar una escultura alegórica en el lugar donde fue fusilada.
El fantasma de Camila parecía obstinado en no querer una reivindicación: el concurso internacional convocado fue parado por el Concejo, alentado por pasiones rosistas o simplemente de forma, sin mayores argumentos. Después de múltiples trámites, incluso judiciales, la figura se pudo colocar, por fin, en los jardines del Museo.
La tarea de Ivoskus pareció serenar el inquieto espíritu de O’Gorman. Es el Intendente que más tiempo permaneció en ese puesto, tuvo dos reelecciones y completó en el 2011 su tercer mandato. Sin embargo los vecinos aseguran que ella sigue clamando justicia. Que el maleficio durará mientras exista la injusticia y la cultura patriarcal en la Argentina. Mientrás tanto ella seguirá buscando los brazos de su amado, en el cielo o en el mismo infierno, pero lejos de la política y la hipocresía, más allá de la muerte y el olvido…