MARGARITA WEILD: AMOR EN LAS SOMBRAS
Conmigo irás mientras proyecte sombra
mi cuerpo y quede a mi sandalia arena.
-¿Eres la sed o el agua en mi camino?-
Dime, virgen esquiva y compañera.
Antonio Machado
Nuestra historia argentina ha sido tormentosa, llena de bandos y facciones, un país multifacético como un caleidoscopio que pugnaba por unirse a pesar de todas las vicisitudes políticas, económicas y sociales que nos azotaban desde el interior y el exterior. Un big bang que se expandía y contraía al vaivén de las acciones de nuestros primeros hombres y mujeres. Tan tormentosa fue la historia de algunos personajes como la de aquella incipiente historia nuestra. Margarita Weild fue la mujer del llamado “Manco Paz”,- conocido asi por tener casi inmóvil uno de sus brazos-, lo conoció desde siempre porque fue su sobrina; hija de un médico escocés, la bella Margarita tenía sólo 14 años aproximadamente cuando el General Paz retornó con triunfo de la Guerra del Brasil, y por solicitud de Lavalle estuvo ocupando el Ministerio de Guerra para enero de 1829, a sólo un mes del fusilamiento de Dorrego. Mientras tanto en la Pcia de Santa Fe la Convención Nacional fustigaba los actos de Lavalle, Jose Maria Paz venía de pelear juntó a él , y ya de vuelta en Córdoba, su provincia natal , fue líder político y Jefe Supremo de la llamada “Liga del interior”, donde lo aguardaba el amor de su sobrina ideado por Doña Tiburcia – madre de Paz y abuela de Margarita- que alentaba una pronta unión entre ellos. Ya hemos visto en notas anteriores como las mujeres eran condicionadas al “amor” a través de estructuras familiares fuertemente patriarcales; éste , sin lugar a dudas, fue el caso pero hubo también un “bonus track”, esa niña tenía una admiración desmedida por su tio militar y los avatares del tiempo demostrarían que hubo amor o algo tan fuerte como eso. Necesitamos contextuar un poco la historia y obligadamente hablar del General Paz para entender la historia de Margarita, quien fue su mujer, amiga y compañera de vida.
Prosigamos entonces: era para aquella época todo una convulsión total, nuestro incipiente país estaba envuelto en guerras intestinas y convengamos en decir qué mas allá de qué a Jose María Paz le era amistosa por principios la causa federal ya que creia y defendia en la unión nacional propiciando la independencia de las provincias bajo un gobierno central, también es cierto que fustigaba el caudillismo de masas, un fenómeno que pesaba fuerte en el interior y por ende lo hacia ir en dirección a un ideario mas centralista . Según como analicemos este personaje es de por si fascinante y encontraremos razones para entenderlo o no, pero no vamos a escribir sobre esto hoy. Si sepamos , que todo era convulsión y en aquella época si no eras de un bando eras de otro, no eran tiempos de “medias tintas” . A la par del reloj histórico los primeros pactos institucionales se iban dictando , el Tratado del Pilar del 23 de febrero de 1820, El Tratado de Benegas del 24 de noviembre de 1820, El Tratado del Cuadrilátero del 25 de enero de 1822 , Pacto Federal del 4 de enero de 1831, firmado éste último por las Provincias del Litoral , para aquel entonces el General Paz se enfrentó en la batalla y en la ideología a Estanislao López, uno de los principales caudillos inspiradores de masas. En nuestra historia institucional vemos la sucesión de pactos y tratos preconstituyentes que iban marcando el derrotero de la Nación hasta las Bases de Alberdi , piedra angular en la que se basaría la primera Constitución del 53. La historia se iba construyendo entre trincheras , alianzas que se rompían constantemente, batallas y documentos legales que se iban celebrando como acuerdos provisorios, luego se dictaría el Acuerdo de San Nicolás , como consecuencia de la derrota de Rosas en la batalla de Caseros y lo convenido en los protocolos de Palermo de 1852, ya en los albores de la Carta Magna . Paz atravesó muchas de esas tormentas y no estuvo solo. Los pactos preconstituyentes tuvieron un denominador común: convenir la formación de un único Estado nacional, fomentar la forma federal de gobierno, promover la defensa común.
Tras una de sus batallas y decidiendo Paz atacar a López fue en el paraje el Fuerte del Tio dónde fue sorprendido por un grupo de enemigos que lo tiraron del caballo y lo hicieron prisionero. En el viejo Edificio de la Aduana de Santa Fe cumplió su prisión. Una prisión rigurosa, sometida al escarnio de sus carceleros y a una casi total soledad. Margarita lo visitaba y allí vencidos en la cárcel aceptaron casarse, casi en un acto extremo de locura, pasión o soledad. Dictada la dispensa eclesiástica por el próximo parentesco entre los contrayentes – tio y sobrina-, la ceremonia se llevó a cabo , Paz pensó que para cuando llegara el momento de su boda estaría en libertad pero eso no ocurrió. Lo extraño fue que Margarita quiso acompañarlo en su destino y que decidió compartir la prisión y el escarnio con su marido; luego vendría otra forzada separación al ser conducido Paz hacia Buenos Aires, quien ya a esta altura veía cercano un fusilamiento. Margarita lo siguió y juntos estuvieron “presos” en la cárcel de Luján. Los niños iban naciendo en la humedad de las cárceles , bajo el dolor de sus padres mas atados a las cadenas del amor que a los grilletes del destierro y destino presidiario. En el año 39 Paz fue liberado bajo condición que no abandone Buenos Aires. Y luego el “General Manco” volvió a guerrear, porque estaba en su naturaleza continuar batallando y Margarita embarazada de su 5to hijo ya no sabía cuándo volverían a reunirse. Luego llegarían como pausas del tormento, el remanso de una casita sobre el rio Uruguay y el 6to embarazo de Margarita. Posteriormente un viaje a Brasil, pero no podían ir juntos y empezaba una nueva etapa de exilios desafortunados para una familia casi errante. Viajes que durarían meses, por selvas y mares, territorios inhóspitos, viajes en barcos, barcazas, caballos y carruajes, desplazándose con ajuares, niños pequeños,utensilios y algunas maletas. Cuando los unía el tiempo y el amor Margarita quedaba nuevamente embarazada e imaginaban como sería la Patria cuándo algún dia pudieran retornar. Decia Paz en una de sus cartas finales de su diario póstumo .“…cuando principié estas memorias vivía Margarita y gozaba las dulzuras de la vida privada, al lado de una compañera fiel,de una amiga sincera,de una mujer querida….la concluyo después de haberla perdido. Fue el dia 5 de junio de 1848 a las diez y cuarto de la noche, después de haber dado a luz a mi último hijo Rafael…”
Margarita falleció a los 33 años, compartió años de cárcel con su marido, como si fuese una rea más, vió nacer y morir hijos en prisión. Sufrió encierro voluntario por amor, exilio, humillaciones y una vida desgastada de viajes inacabables pero su lealtad siempre estuvo inmaculada como el amor al General Paz.
No era “cosas de buenos o malos” tanto para unitarios como para federales o para cualquier reo las condiciones de encierro eran infamantes. La cárcel tenía concepto absoluto de castigo y el encierro por cuestiones políticas era moneda corriente. Nuestra historia se construyó sobre dolor, grilletes, batallas y sangre.
Pasaría mas de un siglo hasta que La Convención Americana sobre Derechos Humanos (también llamada Pacto de San José de Costa Rica) fue suscrita, tras la Conferencia Especializada Interamericana de Derechos Humanos, el 22 de noviembre de 1969 en la ciudad de San José en Costa Rica y entró en vigencia el 18 de julio de 1978. Este pacto constitucionalizado ya que fue incorporado a nuestra Constitución Nacional establece en sus principios fundamentales: que toda persona tiene derecho a que se respete su integridad física, psíquica y moral, que nadie debe ser sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes. Toda persona privada de libertad será tratada con el respeto debido a la dignidad inherente al ser humano..
Aún seguimos entre “unitarios y federales” construyendo un modelo de país que las fronteras de odio y divisiones nos lo impide….mientras tanto el amor de los “hombres y mujeres de antes” nos enseña que aún en la cárcel y en el destierro sobreviven los mas puros sentimientos. De un lado o del otro.
Margarita Weild descansa en la catedral de Córdoba junto a los restos de su marido. Quizás mucho no se sepa sobre la historia de Margarita yo la describiría en pocas palabras: una mujer de temple que supo amar en la adversidad hasta su último aliento.

Rosana M. Rodriguez Riveira