“Sobre héreos y tumbas” ….Los locos, como los genios, se levantan, a menudo catastróficamente, sobre las limitaciones de su patria o de su tiempo, entrando en esa tierra de nadie, disparatada y mágica,delirante y tumultuosa….” Ernesto Sábato.
Toda muerte es irrevocablemente inútil e injusta. El dia 13 de diciembre de 1828 Manuel Dorrego fue “pasado por las armas” –fusilado- y la órden la dió sin cortapisas el General Unitario Juan Galo Lavalle. Fue una ejecución, ya que el condenado no tuvo posibilidad de defensa alguna.
-Si es verdad que las consciencias hablan, seguro la de Lavalle le estuvo dando largos sermones. La muerte nunca es la solución para contubernios políticos, y a los impulsos o malas acciones de los hombres les siguen los duros juicios del tiempo que marcan la historia; esas son esquirlas que pegan para siempre en el bronce. Así le pasó a Lavalle: hasta hoy le “repica” el fogoneo de los fusiles de Dorrego-.
El Coronel Dorrego había nacido el dia 11 de junio de 1787 en Buenos Aires, cursó sus estudios en el Colegio San Carlos y , luego, estudió en Chile. Para la gesta revolucionaria era un un estudiante universitario de leyes en dicho país. Se sintió urgido a participar en los grupos independentistas. Ante la efervescencia de aquel tiempo épico Dorrego abandonó los estudios y llegó a Buenos Aires , sin dudarlo se aprestó a ingresar al Ejército del Norte bajo el mando del General Belgrano. “El loco” Dorrego uno de sus apelativos, tenía un carácter especial: aguerrido, indisciplinado, llevaba la revolución “por dentro” y le carcomían los ánimos libertarios.
Dorrego se oponía al poder centralista porteño que tenía un líder a la cabeza: Bernardino Rivadavia, y no dudó en dejar su criterio expuesto ya que era locuaz e impertinente. Se refería sin tapujos “ a la aristocracia del dinero” en sus argumentos. Dorrego interpelaba, daba su opinión con voz clara y firme. Peleaba por la inclusión de jornaleros y dependientes en la vida política del país. Los periódicos fueron su voz. Y en el interior era indiscutidamente considerado un gran líder federal.
Luego de ser depuesto Rivadavia fue Manuel Dorrego quien llegó al cargo de gobernador. No ingresó al gobierno por una revolución sino por la junta de la provincia que lo nombró . Promovió leyes que beneficiaran a los pobres. Tomó muchas medidas que hoy serian vistas como “modernas” tras controlar algunos monopolios que impedían el acceso a la mayoría carenciada de insumos elementales. Leyes de libertad de imprenta y demás actos de gobierno que lo pusieron casi de cara a un fusil…..como ocurriría tiempo después.
Cuando las arcas del erario público quedaron sin fondos, se vió obligado a firmar la paz con el Brasil, abriendo la puerta a la impuesta independencia de la Banda Oriental.. Sus acciones políticas lo cercaron de adversarios y detractores: políticos de facción unitaria, militares que habían dejado de ocupar lugares relevantes trás la culminación de las batallas y algunos “ilustres personajes internacionales” decían que el tiempo de Dorrego se estaba acabando. La conspiración empezaba a tomar forma.
El 1 de diciembre de 1828 se produjo el “alzamiento” . Dorrego intentó alejarse del posible ajusticiamiento y en vez de huir para los “pagos” de López en la Pcia de Santa Fé, se fue para el sur de la Pcia de Buenos Aires, donde fue interceptado por las huestes de Lavalle que lo toman prisionero. Algunos políticos estaban de acuerdo en un obligado exilio, otros exigían la pena de muerte. A menudo sucede que ciertos “intrigantes” personajes de la historia, aparecen alrededor de las decisiones de los grandes hombres tironeando su pensamiento hasta lo inimaginable… En algunas cartas incluso algunos hablaban de “prescindir del corazón” y tomar la decisión final de la muerte. Mas allá de la influencia que Lavalle tuvo de ese círculo de poder social , económico y militar , corresponde decir que éste no dudó en poner en práctica “los consejos” recibidos en forma epistolar y personalmente , ni siquiera le diò la posibilidad a su adversario político de una entrevista antes del martirio. No podía soportar la idea de un líder popular tan contundente.
Manuel Dorrego fue capturado un 13 de diciembre de 1828 en las afueras del actual pueblo de Navarro. Le comunicarón la decisión de ejecutarlo de inmediato; las cartas estaban echadas. Lo esperaba un pelotón del 5° de Línea al mando del capitán Páez. Mutilaron su cuerpo, lo querían desdibujar de la historia, acaso con la ilusoria fantasia de que la muerte tiene el poder del olvido.
Lavalle “murió en vida” , víctima de futuras críticas que lo asolarían por siempre a pesar de que dicen que repetía: “Dorrego murió por orden mia, y solo mia”. Paradójicamente el Coronel Dorrego siguió mas vivo que nunca después de muerto: en las coplas del gauchaje del llamado “padre de los pobres”. Se cantó y se escribió sobre el periplo de Dorrego. Fue un republicano, un líder , un gran patriota que merecía otro destino. Ironías de nuestra historia .
Después de escribir un par de cartas dicen que pidió un extraño favor: morir con una chaqueta unitaria. Dicen que asi quedó manchada con sangre federal como un sello de la historia, porque finalmente el país sería FEDERAL.
Constitución Argentina. Artículo 1°- La Nación Argentina adopta para su gobierno la forma representativa republicana federal….
Dorrego ya lo sabía , de algún modo su alma lo presentía y por eso escribió:
: “…“Mi querida Angelita: En este momento me intiman que dentro de una hora debo morir. Ignoro por qué; más la Providencia divina, en la cual confío en este momento crítico, así lo ha querido. Perdono a todos mis enemigos y suplico a mis amigos que no den paso alguno en desagravio de lo recibido por mi. Mi vida: educa a esas amables criaturas. Se feliz, ya que no lo has podido ser en compañía del desgraciado Manuel Dorrego”.”
Notas: Consideraciones jurídicas
La pena de muerte en Argentina está prohibida, en primer lugar para delitos comunes en junio de 1984 (ley 23.077) y luego para todo tipo de delitos, incluidos los militares, en función de la derogación del Código de Justicia Militar producida en agosto de 2008 y la ratificación del Protocolo a la Convención Americana sobre Derechos Humanos relativo a la Abolición de la Pena de Muerte de la Organización de Estados Americanos (OEA) en septiembre de 2008 -Amnesty International, 2007; Hood, 2001; UNDP, 2005-.
Los Tratados Internacionales a los que ha adherido la República Argentina en prohibición a la pena capital hoy son parte integrante de nuestra Constitución . Los constituyentes de 1853 fueron los primeros asumir el compromiso nefasto de la abolición de la pena capital. Por tal motivo redactaron el vigente artículo 18 , el que establece lo siguiente: “Quedan abolidas para siempre la pena de muerte por causas políticas, toda especie de tormentos y los azotes”. La supresión se dio pensando en las causas políticas y nada se explicitó respecto de los derechos políticos y comunes específicamente. Los juristas constitucionalistas aún realizan trabajos concienzudos históricos de armonización de diversas claúsulas constitucionales que no han llegado al presente con suprema claridad. Lo cierto es que los redactores de nuestras Constitución Argentina con ese artículo tuvieron en cuenta plasmar claramente que había que poner un punto aparte a las luchas intestinas que acarreaban crímenes por causas políticas. Sin dudas Dorrego estuvo presente en la mente de nuestros constituyentes. Lo cierto es que hasta el presente en la Republica Argentina la pena de muerte no ha sido instaurada por ninguna causa y a pesar de que cada tanto se oyen cantos de sirena exigiendo lo contrario, de momento son voces que se pierden en el viento. La muerte es la negación del derecho más preciado: la vida.Un derecho que solo Dios puede quitarnos.