“Arrastrando las cadenas
caminando humillada, va Juana Moro
salpicando barro en su vestido.
Mudos y avergonzados los hombres
no son más que impávidos testigos.
Sigue caminando sola…
Fue tapiada, humillada y encadenada
Juana Moro va siguiendo su destino,
el de las mujeres de fuego cuyo brillo es antorcha
para los nuevos caminos.
Ahí va La Juana Moro… salpicando barro en su vestido«.
Autora: Roxana Rodríguez.- “De coplas para la mujer argentina…”
Hubo mujeres que el tiempo olvidó, y que nosotras debemos rescatar y reivindicar. Son mujeres de la Patria, forjadoras de las primeras luchas, quienes soñaron con una Patria grande.
Eran madres, mujeres anónimas en muchos casos, cumpliendo los roles de aquellos tiempos, relegadas al ámbito doméstico. La causa de la Libertad las despertó, las sacudió por dentro y las hizo romper esquemas en épocas dónde la rebeldía se pagaba con la vida. Fueron emblema revolucionario y marcaron huella en un siglo donde los derechos de las mujeres ni siquiera eran pública diatriba. No se hablaba de eso.
La mujer era confinada, casi esclava de un rol cultural impuesto, un sello de nacimiento que las ataba. Paradójicamente Juana fue “encadenada” pero ella supo romper todas las cadenas: las de hierro y las de su género. Romper sellos culturales costaba vidas, ellas lo sabían y aún así fueron fuego en la Revolución y antorcha para la lucha de las mujeres actuales.
Hubo mujeres que las siguieron en los siglos XIX y XX en la historia argentina y les rindieron homenaje en la praxis de sus descollantes desempeños, hoy en día hay mujeres que brillan con aquel mismo fuego…
Amadas, odiadas, ya nunca más ignoradas ni calladas; ahora las voces a través del tiempo nos hacen eco…
María Loreto Sánchez de Peón Frías y Juana Moro:
De amas de casa a espías libertarias.

Martín Miguel de Güemes no estuvo solo, hubo mujeres que desafiaron al enemigo adentrándose en las entrañas de las batallas.
Nuestro Martín Miguel tuvo al pueblo como brazo armado y las damas salteñas fueron soldados de lujo en la lucha por la Independencia.
Maria Loreto Sanchez de Peón Frías nació en “Salta la Linda” el dia 3 de enero de 1777, se casó con Pedro José Frías, tuvo dos hijos y cumplió el mandato de esposa y madre, pero hubo más…
En esa provincia y otras más se gestaba un movimiento de mujeres que apoyaban la causa libertaria y no dudaron en reunirse en distintas casas y ranchos para pergeñar las acciones a seguir.
Maria Loreto Sánchez de Peón Frías estuvo a cargo de ese grupo de mujeres indómitas, a las cuales las unía el amor por la Libertad. Fue jefa de Inteligencia de la Vanguardia del Ejército del Norte e ideóloga y ejecutora del plan continental de Bomberas, aprobado y autorizado por el Gral. Güemes.
Macacha Güemes, Juana Torino, Martina Silva de Gurruchaga, Juana Moro de López y tantas otras cuyos nombres se pierden en la historia…
Todas ellas formaban un grupo homogéneo desde el amor a la causa libertaria pero heterogéneo en cuanto a su posición económica y social, eran conglomerados de familias enteras secundadas por sus propios criados.-
Esas mujeres fueron sostén vital para aquellos soldados de la Patria. “Traían y llevaban información” para sus mandos superiores , eran improvisados “chasquis” y espías. Si sabían que merodeaba un personaje importante en la Ciudad no dudadan en seguirlo, hasta incluso disfrazadas si era necesario, y controlaban adónde iba , con quién se reunía. Controlaban al enemigo palmo a palmo, cada uno de sus movimientos, para saber: locaciones, cantidad de tropa apostada, objetivos y todo otro dato que frustrara la acción enemiga, anticipándola.

La Juana Moro: “…Oíd el ruido de rotas cadenas”.
Juana Moro, nacida el 26 de mayo de 1785 en San Salvador de Jujuy, casada con el coronel Jerónimo López, tuvo al menos 3 hijos y murió el 17 de diciembre de 1874.
La dama no dudaba en cabalgar haciendo tareas de inteligencia , fue descubierta y detenida…
Conoció el escarnio de la cárcel y la llevaron encadenada, humillándola.
A sus enemigos se les ocurrió incluso “tapiar su casa” para que no saliera y muriera de hambre, pero fue ayudada a liberarse por vecinos que hicieron un hueco en la pared para asistirla con agua y alimentos. Y así, libre de tapias y cadenas, siguió cabalgando montes y caminos por la causa de la Patria Grande.
Los realistas no sabían que muchas de esas destacadas damas de la sociedad salteña que organizaban tertulias eran verdaderos soldados de Güemes, dispuestas a dar la vida desprendiéndose de sus miriñaques y sedas, si era necesario, para arrastrar sus vestidos por el barro persiguiendo al enemigo de la Libertad. Era en esos salones de fincas ilustres de Salta en donde lo más rancio de la sociedad salteña presentaba a sus hijas en “sociedad” para futuros casamientos ventajosos con los españoles. Las damas espías estaban en esos salones, moviendo sus abanicos a la “pesca de cualquier dato “ digno de ser revelado, y las criadas con sus bandejas de plata llevando copas de un lado a otro del salón hacían lo mismo.
Esa red de mujeres espías fue perfeccionada a través del tiempo; varias de ellas llegaron a conocer y ponerse a disposición de Juana Azurduy (de quienes les he hablado en una nota anterior), gran lugarteniente, mujer de don Martín Miguel de Güemes.
No era una tarea fácil ejercer esos dobles roles en la sociedad colonial. Había lugares precisos donde se dejaban los mensajes con la información recogida y a su vez intercambiaban mensajes con las nuevas directivas, cualquier lugar era útil, hasta el hueco de un árbol.
Dicen que en una de esas fiestas de sociedad, Misia Loreto tomó conocimiento de boca de un soldado realista que el General Laserna tenia intenciones de llegar a territorio patrio ingresando por el Valle Calchaquí . Se les había ocurrido a los realistas organizar una fiesta en ese mismo lugar para disimular el ingreso de tropas, pero esa acción fue frustrada gracias a la intervención de la dama salteña y se pudo repeler la acción enemiga.
Muerto Güemes, desterrado el enemigo realista, volvieron nuestras damas a sus hogares, con la añoranza de sus heroicas hazañas contadas a sus hijos y nietos. Hoy la historia las rescata desde libros, blogs y páginas porque la gente merece saber que esas mujeres existieron, que siempre la mujer argentina estuvo presente en cada causa donde se peleó por LA LIBERTAD Y LA JUSTICIA.
Maria Loreto habría muerto a los 93 años, así que habrá tenido mucho tiempo de contar sus historias a las nuevas generaciones…
Reseña Jurídica: Las nuevas luchas.
De Juana Moro a Micaela García
El 1º de abril de 2017, Micaela García fue victima de abuso sexual seguido de muerte, el hecho delictivo se produjo en Gualeguay, provincia de Entre Ríos. Su cuerpo fue encontrado en unos pastizales cerca de la Ciudad.
La joven de 21 años era estudiante de la carrera de educación física, una joven comprometida contra la lucha machista y participaba en movimientos sociales.
Defendía el ideario por el que luego fue muerta.
LEY MICAELA Ley 27499. Establece la CAPACITACIÓN OBLIGATORIA EN GÉNERO PARA TODAS LAS PERSONAS QUE INTEGRAN LOS TRES PODERES DEL ESTADO
Artículo 1° – Establécese la capacitación obligatoria en la temática de género y violencia contra las mujeres para todas las personas que se desempeñen en la función pública en todos sus niveles y jerarquías en los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial de la Nación.
La ley 26.485, sancionada el día 11 de marzo de 2009 establece en su artículo medular:
ARTÍCULO 4º — Definición. Se entiende por violencia contra las mujeres toda conducta, acción u omisión, que de manera directa o indirecta, tanto en el ámbito público como en el privado, basada en una relación desigual de poder, afecte su vida, libertad, dignidad, integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial, como así también su seguridad personal. Quedan comprendidas las perpetradas desde el Estado o por sus agentes. Se considera violencia indirecta, a los efectos de la presente ley, toda conducta, acción, omisión, disposición, criterio o práctica discriminatoria que ponga a la mujer en desventaja con respecto al varón. (Artículo 4 .- Se entiende por relación desigual de poder, la que se configura por prácticas socioculturales históricas basadas en la idea de la inferioridad de las mujeres o la superioridad de los varones, o en conductas estereotipadas de hombres y mujeres, que limitan total o parcialmente el reconocimiento o goce de los derechos de éstas, en cualquier ámbito en que desarrollen sus relaciones interpersonales).
Esa violencia indirecta en sus diversas modalidades también es “violencia” y se ejerce tristemente en ámbitos domésticos, laborales, académicos, porque aún la mujer es subestimada y denigrada para que vuelva al sojuzgamiento que otrora fue nuestra cárcel doméstica. Ya no puede… seguimos cabalgando como la Juana Moro hasta el final. La igualdad absoluta e irrestricta de todos los derechos con el varón y la operatividad de los mismos en cada ámbito, será la consigna de aquí en más…
Ya veremos en próximas entregas que la violencia no es solo la acción directa aplicada contra el cuerpo de la mujer en forma de lesiones –leves, graves y gravísimas- y su punto mas extremo, el técnicamente llamado feminicidio: muerte de la mujer por su condición de tal.
La ley establece otras formas indirectas que, exacerbadas, llevan a la destrucción de la mujer como tal.
Considera la autora que la ley Micaela debiera hacerse extensiva como pauta obligatoria al ámbito privado ya que solo desde ese conocimiento se podrá ir erradicando el nefasto estigma de la violencia de género, combatiéndolo desde cada estamento de la Sociedad.
Fuentes ilustrativas para datos biográficos:
Cañás, Jaime. “Qué hicieron los agentes secretos en el Río de la Plata”, Editorial Plus Ultra, Buenos Aires, 1970.
Portal del Ministerio de Cultura de la Nacion Argentina. “mujeres que construyeron la patria”.
Portal: www.revisionistas.com.ar
Coplas para la mujer argentina. Roxana Rodriguez.
Fuentes musicales :
La Juana Moro. Zamba. Roberto Rimoldi Fraga.
Mujeres: Silvio Rodriguez.