
Este 9 de agosto es el aniversario de una batalla acaecida en el año 48 antes de Cristo. La cual probablemente decidió en gran parte el curso de la historia sociopolítica de la cultura occidental.
El marco de esta contienda fue la Segunda Guerra Civil de la Republica Romana, la cual duro cinco años y enfrento a las tropas leales al popular Cayo Julio Cesar con aquellas que apoyaban al optimate Cneo Pompeyo Magno (“El Grande”) antiguo aliado y viudo de la hija del primero.
Los contendientes:
Cneo Pompeyo Magno: Oriundo de la región italiana de Piceno. Irónicamente al hecho de terminar luchando para el bando de los patricios tradicionalistas (de quienes previamente había sido enemigo), Pompeyo no nació entre la nobleza romana, sino que obtuvo tal estatus gracias a sus victorias bélicas en la Primera Guerra Civil Romana y la rebelión de esclavos liderada por el gladiador Espartaco, aunque en el caso de este último conflicto sus méritos son discutibles tomando en cuenta que quien le puso fin al levantamiento fue Marco Licinio Craso. De ahí que su nombre sea simplemente “Cneo Pompeyo”, siendo el “Magno” una adición posterior atribuida al político Lucio Cornelio Sila.

Cayo Julio Cesar: Nacido en la patricia, pero poco relevante hasta aquel momento, familia de los Julio Cesares. Ascendió bajo el ala de su tío politico, el reformador militar Cayo Mario. Tuvo una juventud turbulenta al enemistarse con, una vez más, Lucio Cornelio Sila, en ese entonces dictador. Enemistad por la cual Cesar tuvo que renunciar al prestigioso cargo sacerdotal que ostentaba en ese momento y exiliarse de Roma hasta la muerte de Sila. Luego fue abogado, nuevamente sacerdote, luego fue temporalmente rehén de piratas a los que posteriormente derroto en altamar e hiso ejecutar.
Al morir su primera esposa y poco después su tía Julia, viuda de Cayo Mario, Cesar rompió las proscripciones de Sila respecto a los funerales públicos y además rindió homenaje a su difunto suegro, tío y primo, ganándose el apoyo de la facción política popular y enemistándose con sus opositores optimates la mayoría de los cuales habían sido partidarios de Sila en la guerra.
Siguió escalando posiciones y llego al cargo de Pontífice Máximo, el cargo más alto de la antigua religión romana, luego Pretor urbano y más tarde propretor (gobernador) de la Hispania Ulterior, provincia romana que en ese entonces comprendía una pequeña parte del sur de lo que hoy es España.
Al tener una posición fuerte en el marco político romano, Cesar se concentró en su carrera militar, que no era otra cosa que la mejor manera de mantener lo primero. Siendo su campaña más famosa La Guerra de las Galias , nombre que los romanos daban a la actual Francia.

Antecedentes:
Este conflicto militar fue el resultado de una larga crisis política y social que sacudió Roma por años antes de estallar cuando los enemigos de Cesar, quienes veían con malos ojos sus pasados logros militares, su personalidad carismática y medidas progresistas en favor de los ciudadanos romanos de baja cuna, particularmente los veteranos de guerra.
Estos políticos romanos, liderados por un tal Catón el Joven, consiguieron el apoyo de Pompeyo y le ordenaron atacar a Cesar si este ultimo no entregaba el mando de sus legiones (las unidades militares a su cargo) y renunciaba al cargo de cónsul.
Cesar había llegado a Grecia después de derrotar a las fuerzas que Pompeyo había dejado en Hispania. Las fuerzas del líder popular eran tantas que solo la mitad entraban en los barcos que tenía disponibles. Cuando la flota regresaba a Italia para recoger la segunda mitad de las legiones, fue interceptada por barcos enemigos, dejando a Cesar aislado en Grecia con un ejército muy inferior en número al que pretendía. Lo cual le valió, en primera instancia, su derrota en la ciudad de Dirraquio. La historia hubiera sido otra si Pompeyo hubiera aprovechado la oportunidad de acabar con su enemigo por completo, pero Cesar consiguió huir y reagruparse.
La batalla:
Farsalia es una región de Grecia caracterizada geográficamente por sus bajas colinas. Hoy es un municipio de la provincia de Tesalia del moderno estado griego. Su capital y única ciudad es Farsala. Ni es, ni fue en ese entonces, una zona económica o socialmente importante. Siendo únicamente relevante históricamente por su papel de escenario de esta contienda y de otra, de menor importancia, que se libró más de mil años después, en el año 1277, entre el Imperio Bizantino y el Señorío de Tesalia. Pero vamos a lo que nos atañe:
Pompeyo llego primero al campo y posicionó a sus tropas (50.000 hombres según los historiadores modernos) en el terreno más alto disponible. Contaba con una línea de infantería más gruesa que la de Cesar y una mayor caballería.
Cesar contaba con una fuerza menor (30. 000, según los historiadores modernos), pero sus hombres eran veteranos sumamente disciplinados. Ellos atacaron primero.
La infantería cesariana avanzo sobre la de Pompeyo, arrojo sus jabalinas y retrocedió. Esta táctica se repitió tres veces, sin llegar al combate cuerpo a cuerpo hasta que sus enemigos se vieron muy hostigados.
La caballería pompeyana, por su parte, cargo sobre la de Cesar y en principio pareció hacerla huir. Pero esto último era una trampa.
Una pequeña fuerza de infantería cesariana se había escondió detrás de sus compañeros y cuando la caballería en retirada atrajo a la de Pompeyo, ataco a esta última utilizando sus jabalinas a modo de lanzas, causando un daño devastador y dejándola fuera de juego.
Después de esto, lo que quedaba de la caballería de Cesar y este pequeño grupo de infantes cargaron de manera conjunta contra el flanco izquierdo de la infantería de Pompeyo, quienes ya estaban cansados y combatiendo al resto de los cesarianos. Finalmente entraron en pánico y huyeron.
Consecuencias:
Se calcula que Cesar perdió alrededor de 1200 hombres y Pompeyo 6000 (el resto se rindió y fue hecho prisionero). Este último huyo por toda Asia intentando obtener aliados para formar un nuevo ejército, pero no consiguió quien lo apoyara. Su desesperación lo llevó a Egipto, donde pidió ayuda al faraón Ptolomeo XIII (hermano mayor de la famosa Cleopatra VII, con quien se encontraba en una guerra civil en aquel momento.), quien en cambio lo hiso decapitar y mandar la cabeza a Cesar mediante un mensajero, todo esto con la intención de ganarse el favor del vencedor.
La jugada del gobernante egipcio saldría mal, ya que Cesar tenía la intención de perdonar a Pompeyo, tal y como tenía por costumbre hacer con la mayoría de sus enemigos romanos. Un pequeño grupo de cesarianos al mando de su líder entraron en Egipto sin encontrar ninguna resistencia y ejecutaron al faraón junto con sus consejeros. Todo esto con la excusa de “vengar el asesinato de un ciudadano romano”.
Con una nueva faraona en el trono, Cesar utilizo Egipto como base de operaciones para continuar la Segunda guerra civil Romana. Los dos hijos de Pompeyo y Catón el Joven intentaron hacerle frente, pero fueron derrotados sin mayores problemas. Cesar no había estado personalmente en Roma desde antes del inicio del conflicto. Cuando finalmente consiguió la victoria y regreso con la republica en estado de paz (habiendo obtenido de paso el poder absoluto), fue traicionado y asesinado en el Senado por un conjunto de antiguos aliados, entre los que se encontraban personas a las que personalmente estimaba mucho.