Y resultó entonces
que el miedo al revés
Crecía
con la proximidad
de la ausencia.
Y aquel inasible temor profético
Y decidió que no estarás.
No estarás en la calle
en el murmullo que brota de la noche
O la lluvia y el frío,
Mirándonos por la ventana,
ni en el gesto de elegir el menú,
ni en la sonrisa que alivia a los solitarios en las
redes,
Y enamora a los reyes de la tierra
ni en los mensajes de buenos días,
ni en el hasta mañana.
No estarás en mis sueños,
en el destino original de mis palabras,
ni en una cifra telefónica estarás,
o en el color de verde de tus ojos
o tus cuadros
que ya jamás volveré a ver.
Me enojaré
amor mío
sin que sea por ti,
y compraré cosas
pero no para ti,
me pararé en la esquina
a la que no vendrás
y diré las cosas que sé decir
y pondré los likes a tonterías
y soñaré los sueños que se sueñan.
Y se muy bien que no estarás
ni aquí dentro de la cárcel donde te retengo,
ni allí afuera
en ese río de calles y de puentes.
No estarás para nada,
no serás mi recuerdo
y cuando piense en ti
pensaré un pensamiento
que oscuramente trata de acordarse de ti.